Escribiendo paridas en la Red desde 2005 ;)

> 18 de febrero de 2009

He elegido un mal día para dejar de... engancharme a n-logías

(con n=hexa, hepta u octo) cuasi interminables: Geralt de Rivia, La rueda del tiempo, Príncipe de Nada, Guerras Demoníacas, sólo por citar unas cuantas.

Entre ellas, cabe destacar aquellas en las que el autor se dedica a tocar las narices al personal porque no termina la obra, dedicándose a dejarse querer. Es decir, ir a congresos, entrevistas, charlas, a que le inviten a cochinillo, a marisco, masajes, a comer hamburguesas, a escribir en su blog, a viajar por todo el mundo, usease, a vivir la vita padre mientras los pobres fans quieren atarlo en plan Misery de la vida para que TERMINE de una vez.

Claro exponente de esta situación es George R. R. Martin. La obra, Canción de hielo y fuego.
En principio se suponía que iban a ser 5 libros, luego decidió que se le daba muy bien (decidieron él y sus editores), así que pasó a 7. El cuarto libro, iba a incluir al quinto, pero decidió dividirlo diciendo que tardaría poco tiempo en editarlo... Esto fue en el 2005. Mientras seguimos esperando...



El verdadero problema de los lectores es que la saga es MAGNíFICA.

Los innumerables personajes tienen una personalidad propia y definida, fondo, no hay claramente un bueno y un malo, sino que cada uno tiene sus luces y sus sombras y ninguno te deja indiferente. No hay tampoco un personaje central, un claro protagonista. Al autor no le duele prendas hacer desaparecer a uno o a dos. Es más, en cuanto coges le cariño a uno, ves salir rodando una cabeza... a veces, de forma demasiado cruel.

Es que como dice Cersei: "When you play the game of thrones, you win or you die. There is no middle ground."

Es fantasía épica pero no abusa de los recursos típicos de este tipo de literatura. Hay magia, sí, pero introducida de una forma sutil: está presente y a medida que avanza la acción se hace más palpable, sin ser el centro del relato. Hay dragones y otras razas pero su presencia está justificada. Hay incestos, violaciones, asesinatos y violencia. ¿Qué más se puede pedir?

Además de esto... es tremendamente adictiva. Quizá porque el autor se basa (fuertemente) en la guerra de las dos rosas (por favor, una de las casas protagonistas es la casa Lannister, de ahí a la casa de Lancaster hay un paso... Además, no es que se base, lo proclama a los cuatro vientos!!!), quizá porque el autor proviene de la televisión (guionista de la Bella y la Bestia) y sabe cómo mantener la tensión de capítulo (libro) en capítulo, quizá porque la estructura interna del libro no entra dentro de nuestros parámetros habituales (le llaman novela río, por que cada capítulo lleva el nombre y está escrito desde la perspectiva de un personaje distinto). Quizá porque somos todos unos cotillas y la historia, los rollos folletinescos y las intrigas palaciegas nos gustan a todos...

En julio del año pasado, Amazon.com ofrecía la posibilidad de reservar el quinto libro, Dance with dragons, de forma adelantada. La fecha prevista de lanzamiento era septiembre de 2008. La abajo firmante, reservó el libro. Ya van... no sé 3 o 4 aplazamientos. Primero a diciembre de 2008, después a abril de 2009, posteriormente retiraron la fecha y ahora me volvieron a enviar un correo diciendo que en septiembre seguro que está. Mientras el hombre éste sigue escribiendo de forma puntual en su blog, afirmando que es esa cabrona de su musa... que no se le aparece...

¿Alguien me ayuda a secuestrarlo y atarlo en una mesa de escritorio?
Quizá atarlo no sea estrictamente necesario, le ponemos un cochinillo al lado de un PC sin conexión a internet y quizá termine el quinto libro de una p.vez.

Mientras, esperar a que salga la serie :-)

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> 21 de noviembre de 2008

Shelfari

No me digáis que no es flipante (bueno, para mí sí que lo es... una comunidad de ratas de biblioteca!!! :-)

Shelfari: Book reviews on your book blog


Aquí tenéis parte de mi estantería (los favoritos) :-)

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> 26 de diciembre de 2006

Lo + de 2006: Los girasoles ciegos

Este año, tengo que reconocerlo, he tenido suerte con los libros que llegaron a mis manos. Todos me han aportado agradable compañía durante horas y algunos nuevos puntos de vista sobre cosas que creía conocer.

Robándole tiempo al monstruo en el que se está convirtiendo mi tesis, me acerqué, durante mi estancia en el país luso, a la poesía portuguesa leyendo antologías de Sophia de Mello Breyner, del obligado Fernando Pessoa, y de Eugénio de Andrade. Los libros Los detectives Salvajes y 2666 de Roberto Bolaño me inquietaron: novelas provocadoras, contestatarias, mezcolanzas de literatura policíaca, histórica, poética. Libros dentro de libros... como el Babel de Borges o las mil interpretaciones que encierra Rayuela.

Para dejar mi mente en blanco leí, he de reconocer que intensamente, la saga de Harry Potter en inglés, y para justificarme dije a diestro y siniestro que recurría a la literatura infantil en inglés para mejorar el idioma, pero he de reconocer, a espaldas de mí misma, que estoy deseando que llegue el último libro de la saga. Seguí con la literatura infantil-juvenil leyéndome tres o cuatro de la serie de Mundodisco y un par de libros de molde Tolkien (lo siento, incluso la Dragonlance me parece una burda copia) escrito por una española: Memorias de Idhún.

Un buen amigo me hizo un regalo de los que no se pueden agradecer lo suficiente: puso entre mis manos City de Baricco. Este hombre ya me había tocado hondo con Seda y Océano Mar, pero es altamente recomendable sumergirse dentro de este nuevo océano que nos abre. La experiencia de transitar por la ciudad creada por este hombre, por las callejuelas de las experiencias que nos muestra, reconocerse delante del espejo que construye con palabras... después de esta novela me ocurre como con Cien años de soledad, tengo miedo de leer otro libro de Baricco no vaya a ser que me decepcione.

Altamente recomendables también son los cuadernillos azules del último Príncipe de Asturias, Paul Auster. Me gustó La noche del oráculo, metaliteratura de la desesperación del escritor que no escribe y encuentra en uno de estos cuadernos la inspiración que después de una larga enfermedad, necesitaba.

También hubo tiempo en este año para la literatura divulgativa, con la que me llevé gratas sorpresas: El Enigma de Fermat es un libro de matemáticas escrito por un periodista, lo que hace que sea mucho más ameno que otros (altamente recomendable, aunqe no me lo leí este año un ensayo sobre la teoría del Caos premiado por Espasa en el 99 de Escohotado Caos y Orden). La decepción llegó con el libro de nuestro pensador y director de redes, Eduardo Punset, en el libro el viaje a la felicidad, el libro no fluye entre tus manos, la prosa no te va llevando, como debería ser en un libro divulgativo (o en un artículo científico) le falta fuerza y llega a conclusiones excesivamente obvias... Gracias a los hados ahí estaba el escéptico de Bertrand Russell para salvar mi fe en los ensayistas con su Sociedad Humana, Ética y Política.

He disfrutado mucho con todos estos libros. Con algunos lloré y me hicieron pensar, otros ni siquiera quiero recordar que intenté leerlos (quizá fue el momento personal pero se me revolvió el alma al intentar leer una novela de Elfriede Jelinek, premio Nobel. Del mismo estilo conseguí terminarme Entre sus manos y Los cien golpes, pero he concluido que la literatura erótica-masoquista no me va. Soy ñoña, qué se le va a hacer...). Otros libros muy buenos que me acompañaron las noches solitarias en el terrible, gris y frío (sobre todo frío) Lagonés fueron Una princesa en Berlín, Pregúntale al polvo, Carta de una desconocida, el Padrino.



Me olvido de muchos de los libros que leí este año (sí, me aburro mucho de noche, la tele no acompaña y no hay mejor compañía que un buen libro por las noches, debajo de miles de mantas :-) ) y para este Lo + de 2006 tenía que elegir uno.
Mi elección, Los girasoles ciegos, es un libro de relatos, cuatro en total, escritos con una maestría que prácticamente obligaba a releer alguna de sus hojas, haciéndole un homenaje al autor, por su originalidad, por el cambio de registro de un relato a otro dependiendo del narrador, la naturalidad con la que se desarrollan las historias. Te lleva en un río manso de palabras a través de las historias de los perdedores y sus fracasos, en algún caso conscientemente elegidos, de la guerra civil. El autor, Alberto Méndez, pretendía recoger en estas historias aquellas que susurradas al oído, como un ronroneo, se fueron contando de padres a hijos y, mezclando realidad con aportaciones propias, hacer así un homenaje a los caídos en la guerra civil. Pero es que no sólo se queda ahí. En este libro no hay vencedores ni vencidos, no hay una ideología que separe a los malos de los buenos, todos igualmente derrotados por una guerra y una posguerra, olvidados. Sin caer en sensiblerías, rezuma sensibilidad.
Este libro, sin duda, marca.

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